jueves, 22 de mayo de 2014

Hablando con Marc Almond




Marc Almond volvió a actuar en Valencia en otoño de 2007, como parte del cartel del Heineken Greenspace. Vino para dar un concierto intimista, casi cabaretero, acompañado por Neal X y Martin Watkins, y con Baby Dee como invitada. Unas semanas antes hablé con él por teléfono para una entrevista que apareció en la edición de El País de la Comunidad Valenciana y cuyo material sobrante usé para otro previo en El País Semanal, cuando Almond regresó a España en primavera de 2008. El texto que viene a continuación es una síntesis editada de ambos artículos.


Pedirle a Marc Almond que se defina con una palabra no es fácil, pero sí es divertido. “Yo creo que soy erótico”, dice a carcajadas desde el otro lado de la línea telefónica, en su casa de Londres. “Erótico, emotivo...”, insiste, y uno añadiría adjetivos como valiente e imprevisible.  “Soy muy cambiante, paso por muchos estados de ánimo. Sí, pon que soy erótico [ríe]... bueno, y apasionado”.

 En 1982, cuando era la voz del dúo electrónico Soft Cell y gozaba de éxito mundial con Tainted Love, decidió ajustar cuentas con sus demonios creando Marc& The Mambas. El experimento rompía frontalmente con la rutina creativa del estrellato y le llevó allá donde otros ídolos pop jamás se hubieran atrevido a adentrarse. Y aunque cada tanto regresa al pop más asequible, sus discos siempre están dispuestos a abrir puertas a ese lado del universo habitado por Genet y Baudelaire. “Me apasiona tanto el underground como lo masivo, y siempre me he movido entre ambas posibilidades”. Después, cuando se hizo acompañar de los Willing Sinners, ya estaba enamorado de las ciudades mediterráneas. “Fueron una gran influencia en mi trabajo, especialmente Barcelona, donde estuve viviendo una temporada y donde grabé canciones de Mother Fist & Her Five Daughters”. Por aquella época, Almond descubría el flamenco, visitaba el cabaré Bagdad y hacía canciones con sabor portuario como Anarcoma, inspirada en el personaje de cómic de Nazario. “Empecé a usar influencias ajenas al rock y al pop como el flamenco y la chanson. Necesitaba crear una forma de expresión más intimista que conecta también con los conciertos acústicos que hago desde hace unos años. Canciones de pecado, desamor y romance. No he renunciado al formato del pop, pero ahora mismo me siento más cómodo en este tipo de concierto”.


Soft Cell

 Eran aventuras musicales en una carrera épica, inquieta y abierta a conocer estilos, a bajar del cielo al infierno tantas veces como ha sido necesario, y que a lo largo de los años han inspirado a otros artistas. Antony Hegarty declaró que nunca hubiese hecho música de no haber escuchado a alguien como Almond. “Que Antony diga eso me parece un halago enorme”, remata el artista británico, que en su día también luchó por reivindicar a personajes tan dispares y a la vez emparentados como pueden serlo Scott Walker y Jacques Brel.
Hace tres años, casi pierde la vida en un accidente de moto. Su regreso a los escenarios ha sido paulatino. “Desde entonces la música ha sido mi terapia y mi catarsis. Sigo recuperándome de las secuelas y por eso me siento más cómodo haciendo espectáculos acústicos más intimistas. Francamente, no me veo dando conciertos de música electrónica con Soft Cell. Nunca hay que decir “nunca” pero lo que necesito ahora es esto. Poco a poco voy ganando más confianza, una de las cosas que me produjo el accidente fue un miedo atroz al escenario. Aquel accidente me ha cambiado mucho. Antes le daba importancia a una serie de cosas, por ejemplo que la crítica me tomara en serio. Ahora ya no me importa. Quiero disfrutar de lo que hago, dejar de preocuparme, ver la vida desde su ángulo más positivo.”


Foto: Derek Ridgers

 Incapaz de componer tras el accidente, Almond decidió que su siguiente disco estaría compuesto por canciones ajenas que hablaran por él. Así se gestó Stardom Road, que tan sólo incluye un tema propio. Beauty (Will Redeem The World) [La belleza redimirá al mundo] es una frase de Dostievski que expresa perfectamente mi estado actual. Creo que los acontecimientos más trágicos nos ayudan a hacer otros que son maravillosos y que nos hacen concebir la vida de otro modo”. Poco antes de sacar el disco, aparecido el pasado verano, Almond declaró que no volvería a editar álbumes con temas propios. “Seguiré escribiendo, grabaré alguna canción, pero me parece mucho más interesante expresarme a través de las palabras y la música de otros, artistas que dicen las cosas mucho mejor de lo que yo soy capaz”. Las canciones de otros siempre han sido capitales en su obra. Soft Cell conocieron el estrellato gracias a la citada de versión de Tainted Love; dos meses atrás, Almond se encontraba en un escenario londinense con su autora, Gloria Jones, viuda de Marc Bolan. “Fue en un homenaje a Bolan. Nunca antes había hablado con ella pero sé que siempre ha sido reacia a interpretar la canción después de la muerte de él. Pero aquella noche aceptó que la cantáramos juntos. Un momento único y me temo que irrepetible”.

Marc & The Mambas, 1983

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