martes, 13 de mayo de 2014

Cuando H.R. Giger convirtió a Debbie Harry en monstruo




KooKoo, el primer disco en solitario de Debbie Harry, no fue un álbum bien recibido en su momento. A pesar de haberse puesto en manos de Nile Rodgers y Bernard Edwards, que entonces estaban en el mejor de los momentos gracias al éxito de Chic. Blondie había empezado a entrar en su etapa de declive sin que nadie fuera todavía consciente de ello y KooKoo parecía una especie de prólogo a todo aquello. El disco, lejos de ser perfecto, tampoco era tan malo. Pero en aquel entonces lo único de él que pareció llamar la atención fue su portada, firmada por H. R. Giger.


Foto: Chris Stein


Debbie Harry y Chris Stein habían conocido al artista suizo dos años atrás en una galería neoyorquina. Desde entonces habían deseado trabajar con él, y más aún cuando descubrieron que Giger había empezado a escuchar a Blondie mientras trabajaba en Alien. De este modo, en cuanto se materializó el debut como solista de Harry, la primera opción para el diseño de la portada fue el suizo.




Usaron un primer plano fotografiado por Brian Aris, que Giger interpretó posteriormente, llevando el rostro de la cantante a su mundo. Realizó cuatro versiones de la imagen, de las cuales dos fueron usadas en el álbum. Poco después estas fueron motivo de polémica cuando la portada fue censurada por algunas cadenas de televisión inglesas. Y también por British Rail, que prohibió la publicidad del disco en sus andenes. La causa del rechazo eran los estiletes que atravesaban limpiamente el rostro de la cantante.


Foto: Chris Stein

La portada fue la antesala de una colaboración mucho más ambiciosa entre ambas partes. Stein y Harry volaron a Zurich para rodar dos vídeos promocionales en el estudio de Giger. Allí se encontraron con éste y su esposa Mia, ambos vestidos completamente de negro y pasaron cuatro días inmersos en el rodaje de los clips para Backfired y Now I Know You Know, donde la bella Harry acababa transformada en una de las espeluznantes criaturas del artista. Stein hizo un reportaje de la sesiones de trabajo que apareció publicado, junto a un texto suyo relatando la experiencia, en la revista de cómics Heavy Metal, la versión norteamericana de Metal Hurlant. La colaboración con Giger buscaba desvincular a Harry de la imagen que la hacía ser objeto de deseo antes que cualquier otra cosa. No logró su objetivo porque despojar a la artista de su magnetismo sexual es prácticamente imposible, pero propició una inesperada combinación de talento, la contraposición entre la sensualidad y el toque arty neoyorquino de Harry el mundo tétrico y fantástico de Giger. 



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