viernes, 18 de abril de 2014

Hablando con Royal Trux




Royal Trux  me parecen de lo mejor que ocurrió en la música alternativa de los 90. También creo que fueron el primer caso de dúo mixto implicado en la labor de recuperar las raíces del rock & roll, un claro precedente de casos como The Kills y The White Stripes. Y su cantante, Jennifer Herrema, tiene una de las mejores imágenes femeninas de la época, por no decir de los últimos 20 años. Hay imágenes en las que se convierte en el cruce entre Brigitte Bardot y Keith Richards. Eran demasiado salvajes para lograr un éxito masivo. Musicalmente eran indomesticables. Tenían aspecto de ser carne de conflicto, de vivir sumidos en una nuble narcótica. Terminaron, de mala manera y cada uno por su lado. Y grabaron una versión de Money For Nothing de Dire Straits que vale su peso en oro.
Cuando editaron su primer álbum en una multinacional tuve ocasión de hablar con Herrema por teléfono. La entrevista, que originalmente se publicó en Ruta 66, me resulta graciosa por todo lo anteriormente dicho, y también por lo lejana que me resulta tanto en la forma de abordarla como de redactarla. Cuando la recuperé me pareció un buen ejemplo para usar en mis clases sobre periodismo musical acerca de lo que no hay que hacer. Así y todo me parece divertida y, aunque no aporta mucho, solo por el hecho de verme escribiendo en 1995 he querido colgarla en el blog. Las correcciones de estilo han sido estrictamente las justas en esto que yo titularía Una entrevista con Royal Trux que ni fu ni fa.




Cats and Dogs (1993) no era precisamente el tipo de disco que haría que una multinacional llamara a la puerta de ninguna banda. Pero alguien supo ver bajo la música dislocada y consumida de Royal Trux vestigios de rock virgen. Jennifer Herrema, asegura desde su habitación en un hotel londinense que Neil Hagerty (antiguo componente de Pussy Galore)y ella siempre fueron conscientes de eso. Por eso han decidido sacar a la superficie sus dotes para el rock & roll, dejando en un segundo plano esa suciedad eléctrica intrínseca a una de las últimas formaciones forajidas del pop.
El quinto  álbum de RT se llama Thank you. Supone un cambio sustancial respecto a Cats and Dogs, pero puedes tener por seguro que nadie podrá  volverles la espalda por haber pulido sus maneras. Hagerty y Herrema no ocultan su simpatía por los viejos Stones, ni su intención de crecer como banda. Se han convertido en quinteto (con una sección rítmica compuesta por Chris Pyle, Robbie Armstrong y Dan Brown) y siguen siendo tan poco amigos de los convencionalismos estilísticos. Herrema considera Thank you el verdadero primer  álbum del grupo, el punto de partida correcto de un rock & roll borracho de aguarrás.

Royal Trux en una multinacional. Cuesta trabajo creerlo.
Nos gusta estar en un sello independiente, lo que pasa es que las limitaciones son siempre las mismas y llega un momento en el que creces y la idea de tener una multinacional detrás no suena tan mal. Tienen más medios, mejor distribución y los discos llegan a mucha más gente. Y la mayoría es la que manda...
No deja de tener su gracia: RT en el mismo sello de Janet Jackson y Simple Minds.
Fue Virgin quien mostró interés por nosotros. Geffen también anduvo detrás; nos enviaron billetes para que voláramos a Los Ángeles, hablamos con ellos y con otras casas, pero Virgin... Ya sabes, era la mejor.

¿Ha sido un cambio fuerte pasar de una indie a una major?
No, porque todo ha ocurrido de una manera natural. Llevábamos años en sellos pequeños, ya estábamos preparados para un cambio así. Creo que es lo mejor que podíamos hacer.



Thank you es vuestro disco más accesible. ¿Qué os ha hecho renunciar en parte a esa anarquía que ha formado parte de vuestro estilo durante tantos años?
En el fondo somos compositores. Hacemos canciones y nos gusta como salen, así que un día te preguntas, ¿por qué no hacer algo para que lleguen a más gente? Nos gustaría hacer música que pudiera gustar a alguien que no seamos nosotros, nuestros amigos o nuestras familias. No son canciones tan especiales ni personales, tienen posibilidades...

Hay quien insiste en consideraros como una banda experimental.
Básicamente somos una banda de rock & roll. Nunca he sabido qué responder ante esos comentarios. Llegó un momento en el que dejé de leer lo que se escribe sobre nosotros... Experimentales, sí, de alguna manera se puede decir que lo somos... porque intentamos cosas distintas, pero sólo eso. No somos una banda de jodidos colgados haciendo cosas raras...

Discos como Twin infinitives tenían un cierto toque experimental.
En el pasado hicimos algunas cosas un tanto autoindulgentes, aunque diría que nunca demasiado alejadas del rock & roll.

¿Qué te parecen los últimos discos de Black Crowes y Primal Scream?
No he escuchado el  álbum de Primal Scream, creo que hace unos años un tema suyo sonó bastante en Estados Unidos, pero la verdad es que no tengo ni idea... Los Black Crowes, les he escuchado en la radio. No son ni mucho menos lo mejor del mundo...

Siguen una línea paralela a la de RT, solo que vosotros aportáis un nuevo tratamiento que os aleja de la línea más clásica que siguen ellos.
Somos una banda americana, nos gusta la música sureña y toda esa historia. Crecimos con eso, es algo que llevamos incrustado. Pero no creo que seamos un caso único, hay más gente que hace lo que RT.


¿Por eso habéis grabado este disco en Memphis?
Tennessee está  a unas ocho horas de distancia de nuestra casa. El estudio era idóneo para nuestros planes; queríamos grabar el disco tocándolo en directo en el estudio y allí había espacio para meter toda la banda. Buscábamos un espacio amplio, como para meter una orquesta. Encontramos lo que buscábamos, y encima estaba cerca de casa.

¿Cuándo grabasteis el single "Mercury"?
"Shockwave rider" (la cara B de "Mercury") la grabé en el sótano de casa, tenía una vaga idea de lo que quería hacer y me puse manos a la obra. Y "Mercury" la hicimos durante una jornada libre de nuestra última gira americana, en un estudio de Los Ángeles. Con "Map of the city" (el single editado inmediatamente después) ya escribimos los arreglos con otra mentalidad porque RT había ampliado su formación. Habíamos estado de gira con esos músicos, la cosa funcionaba y empezamos a imaginar las canciones para ser tocadas por una banda completa.

Vuestro productor es David Briggs, que terminó fatal con Nick Cave durante la grabación de Henry's dream. ¿Cómo os fue a vosotros con él?
Nunca nos habíamos planteado tener un productor, es un trabajo que siempre hacemos Neil y yo. Esta vez se nos ocurrió hacer una lista de gente con la que nos gustaría contar. Briggs estaba el primero en la lista -no por ninguna razón concreta; le llamamos y como dio la casualidad de que estaba libre para hacer el trabajo, no tuvimos necesidad de seguir buscando.

¿Quiénes eran los otros nombres de la lista?
Glyn Johns, Bob Ezrin... No sé, era muy larga, y tampoco era una cuestión como para andar comiéndose el tarro... Tío, solo queríamos hacer un disco...



¿Qué supuso para vosotros trabajar con un productor "profesional" por primera vez?


Le invitamos a que viniera a nuestra casa en Virginia, para pasar un par de días. No nos arrepentimos. David es un creador nato, no es uno de esos diseñadores de sonidos que lo quieren cambiar todo sin aportar nada positivo a lo que quieres hacer. Queríamos evolucionar hacia algún punto que hasta entonces nos resultaba totalmente desconocido, y David se convirtió en un excelente punto de referencia. Es un tipo estupendo.

Desde 1987 RT se ha basado en el dúo que formáis Neil y tú, ¿qué‚ os hizo aumentar la formación a quinteto?
En cierto modo siempre hemos sido una banda. Los miembros cambiaban constantemente porque nunca terminaban de adaptarse a lo que buscábamos. Queríamos gente que fuera como nosotros, que sintiera la música de RT como algo más, como el reflejo de una forma de vida. Nunca tuvimos demasiada suerte al respecto.

Parece que eso va a empezar a cambiar…
Hemos encontrado gente con la que crecer. Entienden lo que hacemos y también porque‚ lo hacemos así. Dan, Chris y Robbie son de Jacksonville; les conocimos por medio del guitarrista que colaboró con nosotros en Cats and dogs, eran grandes fans de RT. Eso cambió las cosas, se trataba de músicos que conocían todos nuestros discos, que estaban totalmente metidos en nuestro rollo y que se morían de ganas por tocar con nosotros.

Aunque en Thank you se nota menos, vuestra música tiene un cierto feeling como de colocón. ¿Es simplemente parte de la leyenda que ha construido la prensa alrededor de la banda?
Hubo un tiempo... Quizá tiempo atrás hubieses tenido razón... Ahora... ¿qué más da, tío? Huh... No, no es importante.

¿Aceptas de buena gana que os incluyan en la dinastía de reinventores del rock que comenzó con Pussy Galore?

No, no. Nada, no tenemos nada en común con Jon Spencer y sus proyectos. Lo suyo es más cabaretero, ¿sabes a qué me refiero? ¿Boss Hog? Ese grupo es bastante malo. 




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