jueves, 24 de abril de 2014

Hablando con Boy George




El 1 de marzo realicé una entrevista telefónica con Boy George, que sirvió de base para un artículo publicado en la web de El País. Esta es la transcripción corregida y editada de la conversación completa.

Hace unos días ejerciste como dj, pero hace mucho tiempo que no actúas en directo en España.
En los últimos años lo más cerca que he estado de actuar en España ha sido en Ibiza. He hecho alguna actuación en el pasado, pero no es un país en el que me haya prodigado mucho con los directos. Es una situación extraña. Los últimos dos años he estado en Ibiza, quizá eso haga que me llamen más. Pero la otra noche en Barcelona fue fantástica. Me encantan los españoles, especialmente las mujeres. La gente en España es muy especial. Me encantaría actuar allí. Estoy a punto de empezar gira por Inglaterra y luego otra por Norteamérica, pero me encantaría ir a dar algunos conciertos. Tengo una banda estupenda, sería maravilloso llevarlos.

¿El título del disco es una declaración de principios sobre quién eres realmente?
No creo que fuese capaz de hacer eso. No es posible cambiar completamente la percepción que la gente tiene de mí.  Sé lo que piensan, es una opinión muy variada. Mi núcleo de fans entiende perfectamente quién soy y están en sintonía conmigo. Luego hay  gente que tiene un concepto más distorsionado de lo que soy. Una cosa que digo cuando viajo por el mundo, es que tener esta reputación al final acaba jugando a mi favor porque se espera que sea un ser horrendo, esperan de mí lo peor y luego me conocen y se sorprenden gratamente. Es gracioso.  Esperan que sea alguien horrible, y luego ven que no es así.

¿Crees que tu personaje acaba eclipsando la música que haces?
Se me ha acusado de eso en los últimos años, pero he vendido millones de discos así que no puede ser del todo cierto. Pero tampoco puedo culpar a nadie si ocurre eso excepto a mí mismo. No es culpa del público que haya una percepción distorsionada de lo que hago, solamente es culpa mía. Creo que ahora mismo estoy trabajando duro para cambiar eso y ser un entretenedor. Ahora disfruto con lo que hago y creo que eso se refleja en mi trabajo, tanto si ejerzo como dj o actúo en directo. Hay una  pasión renovada en lo que hago. Ahora tengo la oportunidad de cambiar la imagen que otras personas tenían de mí.

En “King Of Everything” parece como si estuvieras pidiendo perdón por los errores cometidos en el pasado.
Me parece que una manera muy periodística de ver esa canción. Es la típica pregunta lanzada en busca de un titular ¿no? La canción es sobre la fragilidad humana. Como decía mi madre, es humano equivocarse en cualquier cosa, todo el que esté expuesto al ojo público lo hace. Cuando todo el mundo sabe lo que haces y conoces tus errores y te conviertes en una especie de debate público. Pero la gente anónima también se equivoca. Hay personas que lo han pasado muchísimo peor que yo y nadie se ha enterado. Así que esta es una canción sobre mí, sobre ti, sobre cualquiera de nosotros.




¿De qué habla “My God”?
Es una celebración de la fe. En cierto modo, dios y un amante acaban siendo cosas muy parecidas porque requieren que creas en ellos. La canción me la inspiró una cosa que me ocurrió en Nueva York. Estaba en un bar y un tipo se me acercó y me tendió un panfleto sobre Jesús. Le pregunté por qué me lo estaba dando sin saber cuáles son mis creencias. Estaba presuponiendo muchas cosas. Años después todavía lo recordaba y decidí convertir el hecho en una canción. Básicamente lo que digo es que, cuando alguien te pregunta si crees en dios lo que realmente te está preguntando es si crees en su dios. Si crees en lo mismo que ellos. Por eso es tan complicado mantener una conversación fluida sobre la fe, la gente es muy rígida con esto. La canción viene a decir que si crees en dios realmente, deberías reflejarlo en tus actos y comportarte de otro modo. Si tienes a dios en tu corazón deberías estar feliz, ser un individuo adorable.

¿Es importante la espiritualidad para ti?
Creo que es importante para todo el mundo. Es algo que forma parte de nuestro mundo, no puedes ignorarlo aunque solo sea por la cantidad de conflictos basados en la religión que hay en el mundo. Es algo de lo que no puedes sustraerte incluso si rechazas las religiones. Yo creo en el budismo, que implica hacerte responsable de todo aquello que haces. Los budistas creemos que todo lo que dices, todo lo que haces, lo que cantas, importa. Toda acción tiene sus consecuencias. Es más una filosofía que una religión, te exige que hagas algo respecto a tu vida y las decisiones que tomas. En ese sentido es muy diferente a otras religiones.

¿Por eso volviste a abrazarlo?
El motivo es que me sentía mucho más calmado.  Las prácticas religiosas son difíciles de llevar a cabo si tu mente va a mil. El budismo requiere calma para que poder apreciar lo que ofrece. Con los años me he calmado, me he vuelto más reflexivo y ahora el budismo encaja mucho mejor en mi vida.

Volviendo a “My God”, es muy rockera.
Hace 18 años hice un disco llamado Cheapness And Beauty que era como mi disco glam,  así que no es algo nuevo. “My God” no es la única canción con guitarras, hay bastante de eso en el álbum, no es un disco domesticado. Creo que saca ese lado mío que deja entrever la influencia de Bowie. A medida que te haces mayor tiendes a reflejar más de dónde vienes, y te preocupa menos lo que digan los demás. No me planteo competir con los artistas pop de ahora mismo, no intento hacer un disco que le guste a chicos de 16 años. No es que no crea que lo hago no puede gustarles, pero lo que no siento es la presión por resultar hip, eso ya pasó. No tengo ningún deseo de intentar sonar moderno. Ahora parece que todo el mundo esté haciendo el mismo disco a la vez … Escuchas la radio y dices, dios mío, ¿qué ha sido de la individualidad?



Nunca has dejado de grabar disco, solo que este es el primero que haces a un nivel más comercial y con temas propios. ¿Estabas más cómodo trabajando a un nivel más underground?
Cuando dejé Virgin Records en 1995 no tenía ganas de volver a firmar contrato con otra discográfica. Había llegado a un punto en el que resultaba imposible ser el tipo de artista que quería ser y a la vez estar en una gran compañía, y ese es también el caso de otros artistas de mi generación.  Entonces la escena del acid house explosionó en ese momento y anegó Inglaterra, mientras yo me preguntaba qué hacer a continuación. Era maravilloso, la gente iba a fiestas y empecé a ir a clubes y a pinchar y a hacer música dance. Fue como empezar una nueva carrera. El house me salvó de la mediocridad. Mi faceta como dj me ha permitido no tener que apoyarme en mi pasado, evitar la nostalgia y revivir lo que hice en los 80. La escena house es muy progresiva y no te deja hueco para pensar en nostalgia. Fue una bendición. Todos los artistas solemos entusiasmarnos con lo que acabamos de hacer pero es inevitable que cada tanto tengas que regresar a ese momento que fue tu mayor impacto entre el público. Pero si estás pensando en qué hacer a continuación no te da tiempo a añorar el pasado. A veces la gente me dice: “Gracias por los 80”, me muero  de risa, ni que todo lo que hubiera pasado entonces fuese culpa mía.

En el álbum también has grabado una versión de Yoko Ono
“Death Of Samantha” es muy bonita. Yoko está muy infravalorada como compositora, nadie suele pensar en ella como letrista o como artesana de canciones. Creo que lo es, y esa canción lo refleja. Es mi nueva obsesión [ríe], por eso la menciono en  “Bigger Than War”. La canción es una especie de homenaje a esa actitud de paz y amor que hubo en los 60. Me pareció divertido hacerle un guiño a Yoko. Durante años se la acusó estúpidamente de ser la persona que destruyó a los Beatles. Habiendo formado parte de un grupo que también implosionó puedo asegurarte que cuando esas cosas pasan la culpa es solo del grupo. No creo que ella tuviera nada que ver con la separación de los Beatles. Yoko ha sufrido muchas impertinencias y mucha animosidad pero siempre  ha sido fiel a sí misma. Siempre que piensas en ella sabes qué imagen tiene, es un personaje formidable. Todo el mundo la conoce. Tom Waits dijo hace unos años que si las prostitutas y los monumentos soportan lo suficiente al final son respetados, y creo que es cierto, y que podría incluirme también a mí mismo en esa categoría [ríe]. Sigo trabajando en ello.




Has cantado en una versión de “Make Up”, de Lou Reed, para el último disco de British Electronic Foundation.  ¿Cómo de importante  para ti esa canción?
Todo Transformer, el álbum al que pertenece, es muy importante para mí. La primera vez que escuché “Walk On The Wild Side” me sacudió la cabeza. Me pareció  que tenía una narrativa increíble, hablaba de sexualidad y todas esas cosas que solías asociar con Nueva York y la América que John Waters mostraba en sus películas. Cuando era niño todo lo que sabía de América era a través de Kojak y John Waters. Creía que todos los americanos podían haber salido de una peli de John Waters, y no…  Aunque algunos sí. Lou Reed detestaba ese disco y no le gustaba hablar de él, pero es muy importante. Es gracioso porque todos esos artistas como Reed y Bowie que jugaban con la ambigüedad luego maduraban y se casaban y entonces ya no querían volver a tocar esos temas [ríe]

Cuando Reed murió tuiteaste: “Adiós, Lou. Cambiaste mi vida”. ¿Qué otra gente cambió tu vida siendo adolescente?
Obviamente, Bowie. Y Marc Bolan. También me entusiasmaban artistas más punk como Patti Smith. Pude conocerla al fin en Nueva York el año pasado. Había estado cerca de ella unas 15 veces antes, pero me daba mucho miedo hablar con ella, temía que fuese desagradable conmigo, me muero si llega a pasar algo así. Coincidimos en un restaurante, me acerqué y le dije,: “Hola Patti Smith, soy Boy George”. Me miró y contestó: “¿De verdad Dios mío, eres muy guapo?” No me había visto delgado y con barba. Fue adorable. Y aún hay gente que se sorprende al verme con este aspecto. La última fue Lana del Rey. Estuve con ella en los Brits del pasado año. Es mi estrella pop favorita del momento.




¿Fue la fama y la popularidad algo difícil de sobrellevar en los días de Culture Club?
¿Tú qué crees? [ríe] Es una pregunta que se contesta en sí misma. Cuando empiezas a trabajar en el mundo del espectáculo piensas que todo va a ir bien, que dominarás la situación… Hasta que poco a poco empiezas a perder el control… Justin Bieber, me hace acordarme que yo no era mucho mayor que él cuando triunfé, tenía 20 años. Y en muchos aspectos la presión es mayor ahora, hay más dinero en juego, más de todo, es mayor, mayor, mayor… Y el proceso también se acelera más. Mira a Amy Winehouse, con que qué rapidez se vino abajo, no le dio tiempo a grabar más de dos álbumes, en otros tiempos hubiera podido hacer cuatro o cinco… El proceso es mucho más rápido ahora, todo ocurre muy rápido, ya no hay periodo de incubación, estás o no estás. Y no hay modo de estar lo suficientemente preparado para eso. Es como tener un bebé, no hay libro que te expliqué exactamente qué puedes hacer. Soy muy afortunado de tener una gran familia porque cuando tienes una gran familia siempre hay alguien que se acerca y te dice: “¿Oye, qué estás haciendo?” Eso ha sido una verdadera bendición. Mi familia  es maravillosa. Y mis amigos también.

¿Qué le dirías a Justin Bieber si te pidiera consejo?
Sería lo suficientemente listo como para no abrir la boca porque seguro que pensaría: “ ¿Pero qué dice este viejo tonto? Que se calle la puta boca”. Creo que en la vida las cosas las tienes que aprender por ti mismo. El camino del exceso lleva al palacio del conocimiento, como dijo Blake. Pero no todo el mundo llega al palacio de la sabiduría. Justin es un chico muy guapo, tiene mucho talento, canta, toca instrumentos, pero tiene que aprender a pasar por todo esto.

¿Estabas en Blitz la noche que David Bowie fue a buscar extras para el clip de “Ashes To Ashes”?
Estaba allí, sí, pero no pude acercarme mucho, estaba lleno de impostores gritando, era muy complicado acercarse así que lo dejé estar. También he de reconocer que yo era demasiado cool como para ponerme a ir detrás de nadie. Tenía 18 años . No es que no lo intentara, es que no tuve éxito.


Cuando dijiste aquellas palabras sobre América al recibir el Grammy, ¿cómo reaccionó la gente a tu alrededor?
Todo el mundo flipó. Mi agente de prensa lloraba, hubo amenazas. Y me sorprendió mucho porque yo no le di ninguna importancia fue como una gran broma. No lo dije como una declaración política pero con el tiempo he entendido que fue una declaración muy potente, pero lo cierto es que estaba de broma. La parte buena es que todas las drag queens de América se enamoraron de mí…



¿Cuántas veces te has arrepentido de decir lo que piensas?
Oh dios mío… Lo que más me alucina es que se recuerden declaraciones mías que eran completamente en broma. Como cuando dije que prefería una taza de té al sexo, esa reaparece continuamente. Tengo 52 años y me lo siguen preguntando. Cuanto más imposible sea una declaración, más tiempo te perseguirá. Pero si de verdad dijera lo que pienso, dios mío…

¿Es cierto que tu madre se negó a que estuvieses en Big Brother?
Dios mío, sí. Estaba totalmente en contra. Y tenía razón toda la razón. Solamente me planteé hacerlo porque en ese momento estaba bajo arresto y no podía salir de Inglaterra. Durante cuatro meses fui una especie de prisionero en mi propia casa. Y entonces me propusieron muchísimo dinero por no hacer nada. Pero pienso que hacer ese tipo de programas es como venderte a cambio de un cheeseburger así que me alegro de no haberlo hecho. Cuando apareces en esos programas acabas perdiendo todo el misterio. Si muestras todo al público acabas resultando aburrido, y con los realities pasa igual. De repente descubres alguien a quien admiras contando cuánto le costaron unos calcetines. Hay cosas que nunca deberían hacerse públicas. Cuando estoy en Twitter nunca hablo de cosas personales, opino pero no hablo de mis cosas. Es bueno comunicarse  y muchas veces la gente es muy maja contigo, te felicitan o le envían saludos a tu madre. También es muy fácil quitarse de en medio a quienes te molestan. Antes solía discutir mucho con la gente, ahora no le doy nada de oxígeno, los bloqueo y punto. Si son maleducados, entonces nunca van a ser mis amigos, no tiene sentido tenerlos en tu timeline.

¿Cuándo supiste que habías tocado fondo?

¿Es esa otra pregunta en busca de titular? El viaje para saber quién soy  ha sido bastante lento. Soy muy rápido cuando se trata de ser creativo, pero si se trata de mi desarrollo personal me cuesta mucho llegar a un punto de madurez y dejar de ser autodestructivo. Puede que al final haya crecido para ser quien realmente soy, al fin. Algunas personas espabilan muy jóvenes y otros necesitamos más tiempo. Yo he necesitado 47 años. El 2 de marzo es el día en que empecé a ser otro. Mañana se cumplen 6 años de sobriedad. Es maravilloso. 



2 comentarios:

  1. me ha encantado la entrevista, qué tipo tan curioso es este Boy George, me cae genial, el tema de Do tou Really Want To Hurt Me lleva días rondándome la cabeza, gracias Rafa

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  2. Gracias, Radiator, la verdad es que hablar con él fue muy interesante

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