martes, 1 de abril de 2014

Hablando con Bauhaus




En 1998, Bauhaus volvieron a actuar en directo. Fue una reunión que duró únicamente una gira y que dio de sí un álbum en directo titulado Gotham. Posteriormente volverían a reunirse en 2005, y aunque hablaron de grabar nuevas canciones, no hubo nuevo disco en estudio de Bauhaus hasta 2008, cuando se editó Go Away White. Cuando el disco salió no hubo promoción d eningún tipo, lo cual evidenció hasta qué punto la relación entre Peter Murphy y Daniel Ash, David J y Kevin Haskins era insostenible. Esa tensión se deja entrever bastante en esta entrevista, cuya versión original se publicó en El País de las Tentaciones en 199. Las entrevistas telefónicas tuvieron que hacerse por separado. Cuando hablé con Ash, lo primero que dijo fue: "¿Has hablado ya con Peter?". 




La palabra gótico no la quieren ni en pintura. Tanto Peter Murphy (voz con imagen de vampiro de los Cárpatos) como Daniel Ash (guitarra con imagen de travestido infernal) expresan su desagrado si la citada palabra es mentada cuando se habla de Bauhaus. Y es que Bauhaus ha resucitado, entre otras cosas, para demostrarle al mundo mortal que aquella banda de criaturas nocturnas y sonido malévolo era mucho más que un cliché de ultratumba. "En nuestra época los conciertos estaban llenos de un público violento, la violencia era el denominador común, corrían los días del pospunk. Es gracioso: ahora, cuando Madonna quiere reforzar su imagen graba un clip vestida de negro y con claras connotaciones góticas", rememora Murphy desde sus aposentos en un hotel milanés.

Peter Murphy

Una hora antes, desde una habitación tres pisos más abajo y también por vía telefónica, Daniel Ash zanjaba la cuestión sobre lo gótico así: "Gótico, aplicado a la música es sinónimo de superficialidad, vacío, nada. Eso es lo que significa para mí esa música que algunos tildan de siniestra o gótica”. Más allá de lo acertado de las etiquetas, lo que es un hecho es que Bauhaus han vuelto. "No nos hemos reunido", puntualiza Murphy, que en la charla se muestra tan egolatra como cabría esperar de alguien que, al fin y al cabo, tuvo una de las imágenes más hipnóticas de la música moderna, una especie de Iggy Pop gótico (con perdón) con ademanes escénicos propios de un ser de la Grecia mitológica. "Esto no es una cuestión de nostalgia, no se trata de una banda reformada para revivir los viejos tiempos, es una resurrección en toda regla. La resurrección es una vuelta a la vida por medio de un cuerpo ya existente, solo que ese cuerpo se ve enriquecido. Sí, volver a estar en Bauhaus ha sido tonificante".




El 10 de julio de este mismo año, el cuarteto británico que entre 1979 y 1983 firmara canciones como “Bela Lugosi's Dead”, “Spirit”, “Kick In The Eye”, “Lagartija Nick” o “She's In Parties” revivía en un escenario de Los Ángeles. Un experimento que inicialmente iba a limitarse a dos noches, pero que se ha ampliado a una gira por Norteamérica y Europa. Tras la ruptura del cuarteto en 1983, Ash ha seguido tocando con dos de sus miembros (los hermanos David J -bajista- y Kevin Haskins -batería), como Love & Rockets. Por su parte, Murphy ha trabajado como solista. "No nos costó en absoluto entendernos -afirma Ash-. Cuando hay química, las cosas funcionan al instante y en nuestro caso, a los cinco minutos de iniciar el primer ensayo, ya sabíamos que las cosas iban a marchar bien". Murphy, cómo no, es más rimbombante. "La idea de reavivar Bauhaus es muy vieja. Digamos que ha estado persiguiéndonos a todos en los últimos años. David J y yo hemos hablado del proyecto en un par de ocasiones, pero nunca se concretó. Nuestro mánager fue el artífice de todo esto. Me habló de reunirme con ellos tres en Los Ángeles y, dado que la posibilidad de que Bauhaus volvieran era algo que dependía de mí, acepté hablar. Mi única condición fue que lo hiciéramos en persona. Pero nada más entrar en la habitación donde estaban ellos y mirarles a la cara supe que todo iría bien".




Bien debe ir, sí, aunque no lo suficiente como para pedirle al grupo que pase la prueba de fuego en estos casos: la grabación de material nuevo que, además, esté a la altura de las circunstancias.  Ash dice que la idea es editar en 1999 un directo grabado en Nueva York, y que podría incluir un par de temas nuevos, aunque la idea está aún en el aire. Cuando el cantante oye hablar del tema cambia de tono: "Ya veremos. Depende de muchas cosas", contesta el interfecto un tanto seco. Después recapitula. "Tenemos grabada en estudio y en directo una versión de "Severance", de Dead Can Dance. Es una canción que tiene mucho que ver con Bauhaus, tanto en lo musical como en lo literario". Llega el momento de formular la pregunta clave: ¿por qué, hace quince años Bauhaus dijeron adiós? "Porque había llegado el momento de que cada uno se dedicara a hacer sus cosas", comenta Ash, que tras la debacle formó Tones On Tail junto a Haskins, una banda cuyas connotaciones sonoras con la última edición de Bauhaus daba bastante que pensar acerca del papel de los otros músicos en una banda en la que toda la atención era absorbida por el magnético cantante. "La verdad es que a mí se me prestaba mucha más atención que al resto -se reafirma Murphy-, pero no fue esa la única razón que acabó con el grupo. Era el momento de cambiar y en cierto modo el final fue precipitado, quedaban cosas por hacer. Lo bueno de esta gira es que va a quedar claro algo que en su momento no conseguimos: demostrar que Bauhaus era un grupo ante todo original que no se parecía a nada ni a nadie. Afortunadamente la gente ha perdido el miedo a decir que Bauhaus le marcó. Veo nuestra influencia en gente como Björk, Portishead, Tricky o Smashing Pumpkins".


Bauhaus, 2005

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