martes, 29 de abril de 2014

"Everyday Robots", el viaje interior de Damon Albarn




Cada vez que Damon Albarn anuncia  que ha grabado un disco en solitario, la gente espera que sea como los de Blur o Gorillaz, pero sin Blur ni Gorillaz. Albarn nunca cumple con tales esperanzas y eso le honra. Su curiosidad por explorar otras áreas musicales y hacerlo de modo alejados a lo convencional le lleva a asumir riesgos que no siempre son fáciles de digerir. Everyday Robots concilia ambas posibilidades, la de hacer canciones para recordar y desear volver a escuchar con auténtica necesidad, y la de darles forma con una producción ajena a lo que se supone que tiene que gustarle a la masa.




Para Richard Russell, coproductor del disco, este cierra una trilogía que comenzó con el último disco de estudio de Gil Scott-Heron y que continuó con The Bravest Man In The World de Bobby Womack. Un concepto que se explica sobre todo por el carácter introspectivo de los tres álbumes y que tiene su anclaje más claro en el de Womack, que Albarn coprodujo. Cuando David Bowie grabó Low creó una norma no escrita hasta entonces para los músicos de rock, que alentaba a transformar una crisis en una obra confesional y convertirla en un rompecabezas sonoro en el que no todas las piezas tienen necesariamente que dar una imagen nítida o feliz  al encajar. Everyday Robots es así, un disco en el que las canciones tienen arreglos atípicos, como el hip hop hecho con sección de cuerdas de “Everyday Robots”. Es un disco taciturno que recuerda mucho al tono de The Good The Bad & The Queen, con reflexiones sobre el pasado y el presente.




Alguien ha comparado ya este viaje como una especie de Odisea trasladada al formato de álbum pop, un recorrido con reflexiones sobre la tecnología y sus efectos en las relaciones humanas, con paradas en capítulos escabrosos (el inevitablemente publicitado comentario sobre la heroína en los días de Blur que aparece en “You And Me”), vestida siempre con una melancolía que Russell potenció al máximo en el estudio. Tan solo “Mr Tembo”, una canción pop sobre un elefantito enfermo, es lo más aproximado a un single al uso, y en cierto modo, casi desentona en el álbum. Porque Everyday Robots saca partido de aquello que Bowie hizo con Low y de lo que Albarn ha tomado cuidadosa nota, tanto que hasta aparece Brian Eno en el redentor tema de cierre. Expresarse creativamente en una época de crisis puede ser muy útil.  También puede acabar ofreciendo álbumes tan consistentes y emotivos como este.

2 comentarios:

  1. Muy buena crítica.

    Enhorabuena.

    Es increíble que alguien como Albarn pueda grabar un disco como éste mientras gira ruidosamente con mis queridos Blur.

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  2. Gracias Ormon! En eso yo creo que radica su talento, en esa capacidad para hacer cosas tan dispares...

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