miércoles, 19 de marzo de 2014

"The Take Off And Landing Of Everything", el rescate emocional de Elbow





Si vieras a Elbow por la calle, lo último que pensarías es que se trata de un grupo de rock que ha compuesto una de las canciones más populares de los últimos años en Inglaterra, tanto como para componer un tema y actuar en la ceremonia de clausura de Londres2012. La formación del grupo no ha cambiado nunca desde que existe hace 20 años. Los cinco miembros se reparten el dinero ganado a partes iguales. Tipos corrientes cuyo cantante, Guy Garvey, ejerce de artista popular y no es cool ni es hipster y le importa un bledo serlo. Sin embargo, Garvey colabora con Massive Attack, hace arreglos de cuerdas para Arctic Monkeys, canta con Jimi Goddwin y produce a I Am Kloot. Por eso no es descabellado decir que Elbow suenan como la mezcla imposible de Talk Talk, Blue Nile y Coldplay,  e incluso hay quien los define como una versión con menos infulas vanguardistas de Radiohead. Y sus canciones, aunque carecen de estribillos que enganchen, están dotadas de una fuerza emocional que las hace contagiosas. Elbow podrá ser el grupo que haría llorar a un ejército de estilistas y aburrir a los periodistas ávidos de embrollo, pero  saben hacer y hacen grandes discos.




The Take Off And Landing Of Everything es el mejor ejemplo de ello, porque es sin duda el mejor de sus seis álbumes, casi todos ellos magníficos. Su historia comienza cuando Garvey rompe con su pareja (la escritora Emma Jane Unsworth) después de 8 años de relación y se marcha a Nueva York huyendo de una casa vacía. Cambia su amada Manchester por una ciudad en la que es anónimo y por la cual está dispuesto a dejarse inspirar. The Take Off… podría parecer una de esas obras que se componen como terapia a una ruptura sentimental, pero no es eso. Es un disco que habla de principios y finales, y que cuando inevitablemente toca el fin de una relación, lo hace sin amargura. Despegues y aterrizajes y entre ambos, la búsqueda sin mapa, esa que está guiada por el instinto y los sentimientos. Las canciones del disco reflejan todo ese proceso con una madurez musical que se plasma a través  del equilibrio entre sinceridad y naturalidad. Porque siendo como es un disco cálido, está creado sobre entramados musicales que evitan lo fácil (algo, por otra parte, habitual en Elbow), y que cuentan cosas cotidianas con gusto, clase y la necesidad de aportar algo original.





El disco se grabó con miembros del grupo trabajando en combinaciones distintas y por separado, un experimento que se expande con mantras rítmicos propios del krautrock y destellos de música sinfónica. El resultado es que Elbow  han hecho una serie de canciones que a veces consiguen que escuchamos esos personajes solitarios que dominaban algunos cuadros de Hopper. El sonido que hacen nuestros sentimientos cuando recorremos a solas las calles de una ciudad, esperando el momento de despegar. O de aterrizar.

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