martes, 25 de marzo de 2014

Hablando con Lloyd Cole



Foto: Kim Frank


Los años 80 no es una época que la gente suela identificar con autores de canciones de rock. Pero los hubo, y ejercieron como tales más allá de los tópicos sobre cardados y sintetizadores que parecen acompañar a estos años. Uno de ellos es el escocés Lloyd Cole, visitante más o menos afortunado de las listas de éxitos durante la segunda mitad de dicha década. Tras disolver The Commotions al acabar esta, siguió componiendo y grabando,  creando conforme a sus impulsos sin ceñirse a un estilo concreto. Hubo quien hasta lo dio por retirado mientras él hacía álbumes acústicos en solitario. Hace tres años reunió de nuevo una banda para grabar el último de ellos. El pasado otoño publicaba Standards, su primer disco eléctrico desde 2000. “No es algo que echase de menos”, explica en un hotel madrileño entregado a las labores promocionales. “Estaba a gusto así, llegué a eso porque necesitaba un cambio. Pero de pronto comenzaron a surgir canciones que pedían otro formato musical, algo más inmediato”. A sus 52 años, Cole cuenta cómo, una vez decide la dirección que va a tomar un disco, las canciones que llegan discurren en esa dirección. Entonces fue consciente de que necesitaba volver a estar en un estudio con Fred Maher y Matthew Sweet, la sección rítmica con la que grabó sus primeros álbumes en solitario. Siempre ha sido, en definitiva, un creador de canciones.




Habitualmente, Cole se mueve por los cauces del rock y el pop, aunque  su faceta acústica haya confundido a más de uno. “Me gustan el rock y el country, pero el folk, no. Durante estos años pasados me he dado cuenta de que había gente que empezaba a verme como un artista complicado. Hago música para todo el mundo y quiero llegar a todo tipo de público”. Hay otro factor determinante en el hecho de que sacara la guitarra eléctrica de su funda y se fuera a Los Ángeles a grabar Standards en la misma habitación con Maher y Sweet. “Ya sé que suena muy infantil, pero es la verdad: a veces algún crítico se ha referido a mis discos como americana, y con eso sí que no puedo. Mi música es una variante del pop. T.-Rex es pop, Bowie es pop. Led Zeppelin son rock. Yo siempre he estado más cerca de los dos primeros”.


Foto: Kim Frank

Los comentarios sobre Standards coincidían en que recupera la energía primeriza de aquel debú de 1984 junto a The Commotions llamado Rattlesnakes. “A mí me recuerda más a los primeros álbumes que hice por mi cuenta a partir de 1990 con Maher y Sweet. Pero quizá sea así. Da igual, con tal de que no digan que hago americana [ríe]. Este es un disco de rock & roll con melodías pop. Es en lo que pensaba mientras lo grababa. Tiene influencias de grupos neoyorquinos como Velvet Underground y Television porque esa es la música con la que crecí y esa es la música sobre la que gravito”. Cole, que siempre está leyendo un libro pero afirma que estos no dejan huellas visibles  en sus letras, no cree en la inspiración. “Al menos no tengo una noción concreta de lo que es. Llevo siempre un cuaderno y anoto las ideas interesantes que se me ocurren. Por ejemplo, la otra noche me desperté tosiendo. Anoté unas cuantas ideas burlándome de esas bacterias que estaban en mi garganta, intentando sin éxito impedirme cantar. ¿Será eso una canción alguna vez? Las canciones de este disco han sido trabajadas en horario de oficina durante días. Antes pensaba que algo así no procedía, que lo suyo era esperar la intervención divina. Excusas de vago”.

Madrid, Junio de 2013


En Standards la inspiración procede, además de ciertos grupos neoyorquinos, de otros puntos. Por ejemplo, California Earthquake fue grabada por un Cole convencido de que se trataba de una canción firmada por John Phillips. “Supe que era del cantautor John Hartford cuando ya estaba hecha. No pude evitar ponerle ese piano obsesivo, tan velvet”. Otro referente es Dylan. “Lo es como algo general. Me maravilla ver cómo, con una obra tan vasta y tantos años de carrera, aún es capaz de crear discos como Tempest, con canciones como Long And Wasted Years o Early Roman Kings, que pertenecen a lo mejor de su producción. Me gusta mucho el modo exuberante que tiene de usar el lenguaje, eso sí que me inspira directamente”. Armado con un sentido del humor imprescindible para poder sobrevivir en este negocio durante tanto tiempo haciendo lo que quiere, Cole se despide no sin antes explicar que el título Standards es una broma “porque evidentemente, estas canciones no son estándars; también llamamos Mainstream al último disco con los Commotions”.

1 comentario:

  1. Fue uno de los grandes con The Commotions y sus primeros discos sólo también son grandiosos. Efectivamente, cuando se van hacia la música menos intimista y más rockera se vuelve delicioso.

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