martes, 11 de marzo de 2014

Hablando con Grace Jones



En 2008 Grace Jones regresó a la música con un álbum titulado Hurricane. Llevaba tres lustros sin publicar un disco y la expectación era mayúscula porque, además, el álbum se publicaba en el sello Wall Of Sound.  A finales de abril se publicará una versión remasterizada y ampliada de Nightclubbing (1980), la obra cumbre de su discografía. Para celebrarlo he rescatado esta entrevista con Jones. La versión original del texto apareció en la revista GQ en el mismo año.

--¿Qué opinas de la fama, Grace?
--¿Hay muchas celebridades ahora, verdad? Nunca quise ser famosa porque sí. Ser famoso es algo ridículo, me produce sensación de soledad. Mi única ambición era hacer un trabajo interesante y la fama es una extensión de eso, el precio que hay que pagar por ello. ¿Quiero ser famosa? No, lo siento.
            Y se ríe una vez más. Grace Jones tiene una risa tan peculiar como el resto de su persona y la utiliza como colofón a muchas de sus respuestas, una especie de certificado de supervivencia. Después de muchos años de bajo perfil público, Grace reaparece. La expectación es grande y ella hace que aumente enloqueciendo a los periodistas con continuos cambios en el plan de promoción. “No soy consciente de esa expectación –cuenta por teléfono desde Londres- pero de lo que sí puedes estar seguro es que no quería hacer más discos”. Cambió de opinión y aquí tenemos Hurricane, el retorno de la artista más misteriosa y salvaje que ha conocido la música pop. “Un admirador mío estuvo siguiendo mis pasos hasta dar con mis agentes. Organizamos una cena con él. Tenía una canción que quería que escuchara y que la cantara en el disco de su grupo. Busqué una de mis letras y encajó perfectamente. Cuando la terminamos, el grupo ya no existía pero para entonces ya me había dado cuenta de que el sonido que habíamos logrado era lo que yo visualizaba para mi música”. Así nació una relación profesional con Ivor Guest, músico y aristócrata, vizconde de Wimborne, que se convirtió en su productor y, hasta hace poco, novio. También nació Hurricane, el primer álbum de Jones en veinte años, una reaparición con nombres como los de Eno o Banksy  en los créditos. Tras años de rumores sobre su regreso, vuelve sabiéndose admirada por gente como Massive Attack. Nueve híbridos de pop, dub y reggae, donde destacan con los que la jamaicana se identifica. “A menudo escribo sobre cómo me siento. Me gusta escribir mis canciones, eso es algo que la gente ignora. En este disco he sacado sentimientos que llevaban en mi interior mucho tiempo”.




--¿Crees que la palabra “huracán” sirve para describirte?
--No me planteé el título con esa intención pero sí, el huracán es una manifestación de la naturaleza. Una fuerza destructora. Yo me considero una personalidad positiva -concluye riendo de nuevo.
   En un mundo en el que a cualquiera se le atribuye el calificativo de leyenda, ella lo es de verdad. Nació hace 60 años en Jamaica. Su cuerpo la convirtió en una niña extraña. Se hizo modelo, llegó alto y se convirtió en cantante de música disco. Paseó su magnética sexualidad por el Studio 54 en compañía de Warhol. Su relación sentimental con el fotógrafo Jean-Paul Goude dio de sí una poderosa iconografía que explotaba la geometría de su rostro y la sensualidad de su cuerpo, experimentando con su androginia. Ella usó esas imágenes para ilustrar su reinvención musical, que comenzó en 1979 tras después de una trilogía de álbumes de música discotequera. A partir de 1980 grabó canciones en las que su voz de piel de tiburón fluía sobre ritmos jamaicanos y un elegante minimalismo que se convirtió en semilla del trip hop. ”Tricky me confesó su admiración y no mentía porque insistió en que trabajáramos juntos. Somos dos caracteres muy fuertes pero nos entendemos con mucha facilidad. Hacemos magia juntos. Él tiende a sacar cosas de la nada, yo soy mucho más organizada en mi trabajo. Es alguien que me inspira”.



   Tricky ya estaba presente en uno de los dos discos que Grace grabó en los 90. Ninguno de los dos llegó a publicarse. “No me gustaron los resultados, ni el sonido, demasiado artificial todo. Venía de grabar los discos que me apetecían con [el magnate discográfico, fundador del sello Island] Chris Blackwell. Había tenido mucha libertad. De repente me encontré en manos de un negocio que no me entendía y que no me gustaba. Decidí no hacer más discos”. Varias de las canciones de esos álbumes (uno de ellos se iba a llamar Black Marilyn) han sido rescatadas en Hurricane, que en principio se iba a titular Corporate Caníbal, que es también uno de los temas del disco. “¿Es extraño, verdad? Compuse esa canción hace cuatro años y sale ahora, cuando la economía mundial está colapsada. Parece como una profecía sobre la avaricia. Quería hacer una canción sobre los abusos de las grandes empresas y alguien me sugirió la palabra “caníbal”, que me pareció perfecta porque al final nos devoramos unos a otros y eso es lo que está ocurriendo. Quería cantar eso pero sin que pareciera que estoy predicando, y a la vez conseguir que sea entretenido porque si no la gente no escucha”.

Foto: Jean-Paul Goude

Tiene un hijo, Paulo, fruto de su relación con Goude. “Le doy consejos para su carrera en el rock. Le digo que actúe y toque sin parar. La perseverancia es esencial si quieres triunfar”. En 1989, estando ya separada de él, en una entrevista para un talk show, le preguntaban si no se había planteado tener más hijos. “Paulo es la combinación ideal de ambos –contestó- así que le sugerí a Jean Paul que me inseminara artificialmente para poder darle un hermano. Me contestó: Grace, ¿por qué tienes que ser siempre tan extremista?”. Extremista es una palabra que también la describe bien. Como su imagen y su actitud. Como aquellas fotos de los 80 donde se la veía semidesnuda cogida del brazo de Dolph Lundgren en una disco neoyorquina, o aquel anuncio de coches donde era engullida por su propio busto. Grace fue chica Bond pero ante todo, siempre, Grace Jones. La moda no ha dejado de venerarla. Hace poco apareció en un desfile de Diesel y dio un concierto privado para Louis Vuitton en Japón. Celebra la rebeldía de su amiga Kate Moss pero no ve claro que la califiquen a ella como rebelde. “Nunca me pongo adjetivos a mí misma”, contesta sin reírse.
  --Entonces, ¿qué es lo que más motiva a Grace Jones?
 --Vivir amando lo que hago. Querer a mi familia, a mis amigos. Mantenerme saludable y ser positiva. Y por supuesto, pasarlo bien.
 Suena de nuevo esa carcajada cómplice. A continuación añade:
--Pero sobre todo no quiero tener remordimientos cuando me muera. Quiero morir bella.





LATIDOS JAMAICANOS. Cuatro momentos esenciales de Miss Jones.

1.Portfolio (1977) Su primer álbum y su primer éxito, la versión disco de “La Vie En Rose”. El ilustrador Richard Bernstein, autor de las portadas del Interview warholiano, firma una portada que captura toda la fuerza de la futura star.

2.Warm Leatherette (1980) Con el potente equipo rítmico de los estudios Compass Point crea música de baile vanguardista. El tema que da título al álbum es una versión de uno de los primeros temas de pop electrónico, firmado por Daniel Miller.





3.Nightclubbing” (1981) Un tema de Iggy Pop se convierte en estandarte de un disco donde ofrece la cadenciosa del “Libertango” de Astor Piazzolla, uno de sus temas más populares.

4.Slave To The Rhythm (1986) Su última obra memorable es un collage sonoro y autobiográfico producido por Trevor Horn que dejó otro clásico del baile para la historia, todo ello envuelto en otra espectacular portada de Goude.


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