jueves, 27 de febrero de 2014

Podcast: Versiones inesperadas


No existe nada peor que versionar una canción ajena y calcarla. En algunos casos llega a funcionar, pero siempre queda mucho más soso que si el artista en cuestión intenta llevársela a su terreno. También es cierto que hay quien se pasa de la raya y termina estropeando la canción. Muchas veces basta simplemente con que el intérprete se apropie de una canción que, inicialmente parece estar lejos de su área de acción creativa o sus gustos.




Marc Almond es un gran ejemplo de cómo rendir homenaje a una canción y a la vez devolverle algo. Lo hizo con Soft Cell y “Tainted Love”, pero también en solitario, cuando grabó en 1992 “Like A Prayer” de Madonna. John Cale también transportó “Hallelujah” de Leonard Cohen a otro mundo con su versión, que sirvió de molde para que Jeff Buckley y Rufus Wainwright hicieran las suyas. Fangoria transformaron “Here Today, Gone Tomorrow” en Arquitectura efímera, haciendo sonar a Ramones de un modo completamente distinto.


 Más recientemente, Arctic Monkeys grabaron “I Wanna Be Yours” de John Cooper Clarke, pensando que musicaban un poema suyo cuando en realidad estaban rehaciendo una canción que ya existía. Es otro un buen ejemplo de cómo aproximarse a las canciones ajenas, un tipo de maniobra al cual le dediqué unos de los programas de radio de Nada Especial y que puedes escuchar clicando aquí.






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