jueves, 20 de febrero de 2014

Hablando con Devo



En mayo de 2000 entrevisté por teléfono a Jerry Casale, uno de los fundadores de Devo. Fue con motivo de la edición de una antología editada por Rhino. La entrevista se publicó en El País de las Tentaciones. Con motivo de la muerte de Bob Casale he decidido recuperarla, haciéndole unos pequeños retoques de estilo pero sin alterar el sentido del texto original. Devo fueron una banda muy importante a la que no se le concedió la importancia merecida en su momento. Creo que Casale sintetiza bastante bien lo que pasó con el grupo en sus respuestas. También sorprende lo vigente de algunas opiniones, sobre todo cuando habla de las estrellas pop del momento.




Desde el principio fueron distintos a todo. En los días de la furia punk, ellos se movían como robots, embutidos en monos industriales. Su uso de los sintetizadores les convirtió en banda prototecno. Devo protagonizaron la primera mutación notable del rock. A la pregunta de “¿No somos hombres?”, ellos respondían ufanos: “Somos Devo”, concepto que partía la teoría de la de-evolución. Una idea que Jerry Casale y Mark Mothersbaugh  pusieron en marcha en Akron, ciudad de Ohio conocida en los 70 por sus fábricas de neumáticos. “Al principio Devo fue un concepto que Mark y yo desarrollamos en 1972, estudiando artes visuales en la universidad. Se convirtió en grupo musical posteriormente”, explicaba Jerry Casale por teléfono desde Los Ángeles. “La de-evolución consiste en destrozar la cultura y el medio ambiente. Es la falta de entendimiento, la estupidez de las masas, destruir el aire y el agua. La sobrepoblación. La manipulación corporativa. Devo nació para criticar y reírse de todo eso”.

Bowie visita a Devo en el camerino tras un concierto, Nueva York, 1977. Foto: Bob Gruen.

Los cinco devos aparecieron con sus uniformes amarillos, gafas para ver películas en 3D, caretas y pelucas de plástico. “En Akron la gente nos lanzaba latas y botellas, especialmente los seudo hippies, melenudos que se pasaban el día bebiendo cerveza y escuchando a Foghat”. La ironía del grupo resultaba demasiado ácida para el público americano, pero el británico los aceptó con mucha más alegría. En los días de la new wave, los primeros brotes de pop cibernético de Devo cuadraban en el mosaico de excentricidades musicales de 1977. “David Bowie vino a vernos a un concierto y luego se pasó por el camerino a saludar. Estaba muy interesado en producirnos, pero tenía la agenda llena. Estaba grabando “Heroes” y a punto de rodar Just a gigolo. Fue él quien nos presentó a Eno [que terminaría produciendo su primer disco, Q: Are we not men? A: We are Devo, en 1978]. Gracias a él descubrimos la belleza. Es un tipo con una sensibilidad muy interesante. Si no fuera por Eno no sabría mirar las flores del modo en que las miro ahora”, comenta con cierta ironía.

Eno con Devo en el estudio

La industria no trató bien a Devo y así fue durante casi toda la trayectoria del grupo. Pero al menos Casale habla. Mothersbaugh no quiere saber nada de entrevistas, ni de discos, ni de reuniones. El primero dirige clips y anuncios. El segundo tiene su propia compañía, Mutato Muzika, especializada en soundtracks. Pioneers Who Got Scalped, la antología  que acaba de editar el sello Rhino, se hizo de hecho únicamente con la colaboración de Casale. “Cualquiera que no nos conozca y escuche esa antología descubrirá a cinco insumisos que elaboraron un plan para decir lo que pensaban. Y que compusieron y grabaron muy buenas canciones pop. Es cierto que hubo un momento en el que Devo gozó de cierta atención, pero fue injusto que no se nos hiciera más caso. La radio nos obvió. Los locutores nos detestaban y la gente del negocio musical también”. El verdadero impacto del grupo no fue en el aspecto comercial. Su música espasmódica, las voces histéricas, su osada versión de “Satisfaction” y su inconfundible imagen les convirtieron en una banda de culto que aparecía en las listas de singles de vez en cuando. “Dijeron que éramos unos Kiss para la gente que piensa. Kiss iban de banda de drogas y sexo. Sabían vender muy bien su imagen, que era muy buena. La nuestra también, pero teníamos un problema: detrás de nuestra imagen había un discurso. Hablábamos en contra de la extrema derecha y los fundamentalismos religiosos. En 1980 ya alertábamos del recalentamiento del planeta. Tampoco teníamos la pinta que el público esperaba de un grupo de rock. Porque tampoco nos tomábamos en serio a nosotros mismos. Tanta ironía no nos ayudaba con nuestros detractores”.



Incomprendidos o no, Devo no pasaron totalmente desapercibidos. Incluso en España calaron. En sus comienzos el Aviador Dro estaban muy influenciados por ellos y  Radio Futura tocaban “Gates of steel” en directo en 1981. En Estados Unidos el reconocimiento llegó inesperadamente, con la aparición de algo tan aparentemente alejado de ellos como fue el grunge. Nirvana, Soundgarden y Superchunk grabaron versiones de Devo. Clawhammer registraron enterito el primer álbum del quinteto. Courtney Love les pidió una nueva versión de “Girl U Want”  para el soundtrack de Tank Girl. “Me consta que gente como Trent Reznor o Chemical Brothers hablan de la influencia que ejerce nuestra música en su trabajo”. ¿Es por eso que ellos hicieron una versión de Nine Inch Nails? “Es que The Downward Spiral me parece uno de los documentos sonoros esenciales para entender el fin de siglo”, dice sin dejar claro hasta qué punto está siendo mordaz. “Bueno,  es que escuchar a Trent Reznor quejándose por ser tan desgraciado es algo que me da mucha risa. Es como un niño llorón y decidimos darle el tratamiento devo a su canción”. Puede que la industria les diera la espalda pero también es cierto que ellos nunca lograron superar la perfección de Freedom Of Choice (1980), su título cumbre. En 1991 apareció su último disco de estudio, Smooth Noodle Maps. Desde entonces, el grupo existe a su manera. Se reactivaron hace algún tiempo para una gira, pero de momento no hay planes para sacar disco. “Devo está en la reserva militar –bromea de nuevo Casale-. Sólo existimos para grabar temas para bandas sonoras de películas, videojuegos o programas de televisión. Como verás, ahora mismo Devo es el mejor ejemplo de la de-evolución. De todos modos, no nos veo compitiendo con Limp Bizkit o Britney Spears. Las estrellas del pop de ahora serían excelentes estrellas del porno. Eso seguro que lo harían bien. ¿Te imaginas? Mariah Carey, Enrique Iglesias, Celine Dion, todos en la película porno más popular de todos los tiempos”.

           


1 comentario:

  1. Buenisima entrevista; excelente grupo subvalorado

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